Todos conocemos las “Fábulas de Esopo”. Todos sabemos que los niños entienden mejor cuando uno les explica algo de manera indirecta. Un rasgo de nuestro entendimiento consiste en referir lo desconocido a lo conocido. A los niños les debemos decir la verdad, pero debemos ocultarles las cosas feas. ¿Por qué? Porque la fealdad impresiona.

Cuando hacemos que un león represente el poder, que un lobo represente la astucia o que una paloma represente la humildad, hacemos que los niños hagan relaciones. ¿No son las fauces del león la representación de la verborrea del poderoso? ¿No son los sigilosos ojos del lobo los signos de la murmuración? ¿No es la ligereza de la paloma el símbolo de la prudencia?

Los animales, a diferencia de nosotros, no pueden fingir. No podemos ilustrar con rostros humanos nuestros consejos para que los niños los comprendan, pues el rostro humano es el símbolo más ambiguo de todos los que hay. ¿Qué fábulas le cuentan a tus niños? Gracias.