Son dos cosas que tienen mucho que ver, pero no necesariamente van juntas. Sentimos empatía por una causa o con una persona cuando nos identificamos a nosotros mismos con esa situación, podemos incluso experimentar algunas emociones al igual que la persona involucrada. Por otro lado la solidaridad se presenta cuando luchamos por esa misma causa o junto con esa persona por sus mismas razones, aunque no nos sintamos identificados necesariamente, puede ser solo por ayudar.

Una persona puede ser empática sin ser solidaria, o puede ser solidaria sin ser empática; pero cuando se juntan estas dos características en la misma persona entonces podemos ver una maravilla en acción.

El hecho de ser solidarios y además sentirnos identificados con la causa o la persona, desencadena dentro de nosotros una voluntad férrea, es entonces cuando las cosas se hacen con corazón y de corazón.

Hay personas a las que se les facilita mucho ser empáticos con diferentes situaciones o personas, lo que hace que sean personas muy comprensivas y tolerantes con las necesidades de los demás, pueden ser felices a través de otros, pero también suelen sufrir mucho por el dolor de otros. Son personas que generalmente se vuelven activistas por las causas justas y nobles, o voluntarios de servicio social.

Las personas que suelen ser solidarias son aquellas que les gusta participar en los movimientos que suelen interesarles, o más personalmente aquellas que siempre están para ayudarte cuando más lo necesitas, se acercan a ti a veces antes de que se los pidas porque están conscientes de las probables necesidades de los demás y les gusta estar ahí para ayudar.

Estos dos valores, se han ido perdiendo mucho en nuestra actualidad, debido al egoísmo inherente de la naturaleza humana y también porque así es como hemos estado educando a nuestros hijos, a ver por sí mismos y no por los demás.

Debemos educar con consciencia y consideración por los demás, sobre todo por los más necesitados, una mano amiga es siempre un aliciente para creer y confiar en la humanidad, que tanto nos hace falta hoy en día.

Procuremos desarrollar estos valores en casa, en familia, con los amigos y también con todo lo que nos rodea para hacer de este mundo un lugar más amigable, agradable para vivir y sobre todo sustentable para ser feliz.

Los invito a reflexionar y enriquecer este artículo con sus observaciones, me interesa conocer su opinión acerca de este tema. Soy Fernando Manzanilla y los invito a seguirme en Twitter: @fer_manzanilla y en Facebook: https://www.facebook.com/FernandoManzanillaPrieto