Dentro de los ideales más grandes de la humanidad nos encontramos con el anhelo de alcanzar la justicia y la felicidad, sin embargo, puede haber contradicciones entre estos dos valores, lo cual crea sentimientos muy negativos. Para intentar evitar eso, lo primero que hay que hacer es hacer un aproximamiento científico a los conceptos. En primer lugar es imposible definir qué es la justicia, los más grandes autores lo han intentado sin éxito, sin embargo encontramos algunas ideas que nos dejarán más claras las cosas.

Dentro de las obras más representativas nos encontramos con el libro de Han Kelsen Was ist Gerechtigkeit, que en español quiere decir ¿Qué es la justicia? , texto en donde hace alusión a los diversos puntos sobre los que se ha querido definir el término. La definición típica que vemos en los tribunales es la originada en la antigua Roma, lugar donde el jurista Ulpiano escribió Justitia est constans et perpetua voluntas ius suum cuique tribuendi: Justicia es la constante y perpetua voluntad de darle a cada quien lo que le corresponde, lo cual pudiera parecer algo certero, sin embargo, esa idea puede producir infelicidad cuando alguien se considera merecedor de algo y no lo tiene.

Pondré unos ejemplos simples: un joven puede considerar que no es justo que no pueda asistir a una universidad particular cuando él ha sido un buen estudiante. Una mujer puede pensar que es una injusticia que sea fea, lo cual le reduce las posibilidades de encontrar un  novio guapo. Así podría mencionar muchas otras situaciones semejantes que causan profundos malestares.

Lo primero que hay que asumir es que la justicia es un ideal, y su aplicación práctica depende de una validez temporal y espacial basada en el consenso o la aprobación de la mayoría. Al no poder definir la justicia cualquier cosa puede parecer que está conforme o disconforme a ella, lo cual es un error lógico, fuente de las más grandes infelicidades.

Cuando alguien señala que la vida no es justa comete el error de atribuir una calificación de algo difuso a la existencia. Efectivamente se puede señalar que vivimos en la injusticia porque el valor representado con la diosa Palas, sosteniendo la balanza, efectivamente no existe, al menos como se quiere representar. Si una persona asume esta situación, no tendrá motivo para quejarse pensando en que está siendo vulnerado, lo cual lleva a la aceptación de las circunstancias y con ello a un mayor nivel de paz interior.

Algo que puede ser un consuelo, aunque tiene un sustento muy cuestionable, es la idea de la justicia divina o que todo lo que se hace se paga, esto debido a que una persona asume que las malas acciones siempre recibirán un castigo de manera celestial, lo cual da una especie de seguridad de que no habrá impunidad. Evidentemente esto ayuda también a no guardar rencores, pero bajo un argumento que considero falso ante tantas atrocidades y tiranos que hay en el mundo.

Algo que tenemos que entender es que el ser humano viene al mundo a ser feliz y no a buscar la justicia, ésta última debe contribuir al estado de bienestar de una persona.

En ese tenor hay cosas que se consideran injustas pero que hacen feliz a alguien. Pienso ahora un varón que quiere mucho a una dama, pero ésta tiene varias parejas y le da muy poca atención a ese sujeto que no le importa ser uno de tantos con tal de estar con su amada. También se me ocurre la alegría de un aficionado al ver que su equipo anota un gol, aun cuando la anotación se realizó en un fuera de lugar.

Para terminar quiero señalar que la vida es muy corta para estarse estresando con conceptos indefinibles, lo mejor es hacer lo que sea para ser feliz, siempre y cuando no se alteren los derechos de terceros, los cuales evidentemente están plasmados en las leyes, siendo concretos, definibles y no están sujetos a subjetivismos como en el caso de los valores.

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