muerte

La visión errada de la muerte impide la felicidad

Por Vicente L. Avendaño Fernández

Alguna vez te has preguntado ¿Tiene sentido vivir si de todos modos algún día moriremos? ¿Has sentido algún miedo a dejar de existir? Es muy posible que sí, pero no te preocupes. Estos temores son naturales y son parte de un sentir natural que todo ser humano experimenta en alguna ocasión.

Hay que señalar que existe una doctrina filosófica llamada existencialismo, la cual cuestiona ontológicamente la vida humana, aludiendo diferentes puntos que pueden ser muy peligrosos para quien no tiene un sustento firme de lo que es. Es cierto que autores como Jean Paul Sartre o Albert Camus, por decir sólo dos, tienen razón en algunas de sus ideas, pero como cualquier otra teoría, no hay que asumirla como totalmente cierta y permanentemente válida.

En Occidente tenemos una concepción de la muerte que alude, en cierta medida, a la idea del horror y el mal, los monstruos y los vampiros son ejemplo de ello. Hablando de estas figuras, tenemos a la creación del doctor Viktor Frankenstein y al conde Drácula, sujetos que representan una negación de la mortalidad y que llevan una penitencia implícita por su desafío al orden natural o a un dios supuestamente bondadoso.

Podríamos asumir una postura romántica en el sentido de que todo fallecimiento afecta a la humanidad, como lo escribió Hemingway en ¿Por quién doblan las campanas? Pero es algo equivocado darle un aspecto perverso a la cesación de las funciones vitales. La muerte es parte indivisible de la vida, una le da sentido a la otra.

Evidentemente todas las cosas que hacemos llevan una precaución para evitar perecer; los grandes avances científicos, especialmente los médicos, se orientan a alargar la vida y tener mejores condiciones físicas, lo cual es sumamente importante, pero aparte de caminar y ver bien, es igual de prioritario buscar la felicidad mediante una actitud positiva durante el tiempo que podamos ver la luz del sol.

Obviamente la idea que puede llegar a tener uno mismo como un cadáver puede vislumbrarse como aterradora, pero esto es un error, ya que bajo la idea de Sartre, eso es estéril y produce sufrimiento ya que la muerte es inimaginable, es imposible conocerla en carne propia. También podemos aludir a Antonio Machado, en relación a la idea de Epicuro, que dice: La muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es y cuando la muerte es, nosotros no somos. Esta frase tiene mucho sentido y nos debe tranquilizar respecto a nuestra condición mortal, además de motivarnos a dar el mejor de los esfuerzos para aprovechar la vida.

Decía Martin Heidegger, el filósofo más reconocido del siglo XX, que el hombre no es realidad sino posibilidad, en alusión al futuro que todo ser humano tiene mientras está vivo, ese abanico de opciones que puede desplegar para lograr sus objetivos y darle un sentido a la existencia.

Hablando de sentido, también hay que señalar que cada quien le debe dar el cauce que considere conveniente, respetando derechos de terceros, logrando así la tan deseada paz a la que supuestamente aspira todo el mundo, aunque la historia ha demostrado que la guerra ha dominado claramente los episodios humanos.

La muerte y sus pulsiones fueron explicadas hace mucho por Sigmund Freud, por lo que ésta es parte de nosotros, de nuestra vida, es una amante que nos ama y acompaña, hasta el momento que decide aparecerse y cegar nuestra existencia; sin embargo, en ese trance podemos ser felices, siendo precisamente el objetivo universal del hombre. Así que a recordar a nuestros fallecidos estos días y a disfrutar la vida. Hasta la próxima.

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