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Compartir, una maravillosa costumbre en Navidad
Por María Eugenia Mora

Se acerca una fecha especial, sobre todo en el contexto occidental, la celebración de una festividad casi universal, La Navidad, época en la que tenemos oportunidad de reflexionar y en muchos de los casos hacer nuevos propósitos.

Tal vez una luz invisible (energía) que rodea estas fechas, es la encargada de generar un ambiente de mayor cordialidad entre las personas –en muchos casos- se manifiesta un ambiente de templanza y de benignidad.

Esto nos mueve a generar deseos de mayor bienestar, de amor y de paz. Es la ocasión ideal para resolver algún conflicto familiar o personal; para compartir con otras personas menos afortunadas parte de lo que tenemos y disfrutarlo juntos, en unión.

Sea propicia esta reflexión para compartir el pan y la sal con nuestros seres queridos, pero también con nuestros hermanos que no tienen que llevarse a la boca, con los niños desamparados en algún orfanatorio, con nuestros ancianos en los asilos, con quienes están privados de su libertad y sus familias los han olvidado; en fin, con aquella persona que tal vez viva al lado tuyo y necesite un tiempo de afecto.

Nada perdemos con iniciar esta maravillosa costumbre de Navidad: compartir, además de una sonrisa, una palmada, un abrazo, la esperanza de que vendrá un mundo mejor, más equilibrado, en el que no nos duela compartir y que nos lleve a experimentar una nueva forma de comprender el mundo.

En esta ocasión, no caben los pensamientos negativos, porque habrá quien señale que está la parte contraria, tristeza, añoranza y melancolía, precisamente nosotros tenemos la oportunidad de hacer un contrapeso, al cobijar al débil, al abrazar a los más vulnerables y de llevar un poco de felicidad a todos aquellos seres que de una u otra forma también nos darán felicidad porque compartiremos con ellos.

De la parte comercial en esta festividad habrá lugar para hablar en otra ocasión; hoy sólo quiero ponderar que recibir un presente es considerarse afortunado y bendecido, porque alguien se tomó el tiempo para pensar en ti y celebrar la maravillosa costumbre de compartir en esta Navidad.

Te abrazo y te bendigo
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