joshua-earle-117661

El desapego –en palabras sencillas- es soltar, dejar ir y seguir adelante. Esto tiene un grado de dificultad mayor si no estás acostumbrado a soltar y sí a vivir amarrado a una situación, persona o sensación que solo te está llevando a lo negativo.

¿Cómo verlo positivamente? La situación ya está ahí, ya surgió, ya estás dentro ¿Te agrada? Si la respuesta es sí, adelante no hay nada que comentar, solo desearte que sigas en ese mood. Si la respuesta es la contraria; es decir, no hay que trabajar varios aspectos:

Imagina cómo te sentirías si soltaras ese momento

¿Se siente bien? Entonces asume cómo sería si fuera una realidad.

¿Los demás te reclaman si sueltas lo que ellos te dieron para cargar? ¿Eso te hace sentir mal? Quizá ellos sí puedan cargar con eso, lo cual no significa que tú también. Hay quienes dicen: “Es la cruz que me tocó cargar”. ¿Quieres hacer lo mismo? ¡Ojo! Si lo vas hacer –como señalé en otra aportación- no se vale quejarse. Si te sientes mal haciendo lo que otros te han dado como “tarea” es hora de soltar y volar por tu cuenta.

¿Los demás se alejan si no haces lo que ellos te dicen? Suéltalos, gente que te condiciona es tóxica, dañina e impide tu crecimiento.

El desapego incluye el perdón ¿Sabes? Hay gente que así aprendió a vivir, no conocen más y que intentar cambiar les puede provocar un corto circuito. Ponernos en sus zapatos es ser empático; sin embargo, no olvides que es diferente a justificar ¡No podemos darnos el lujo de hacerlo! Seamos empáticos, no pongamos la otra mejilla –como dicen por ahí- seamos amables con nosotros mismos.

Perdonar implica decirnos dejo que se vaya, me perdono y perdono a los demás. Si haces esto y sigues firme en t convicción verás lo bien que te sientes ¡Te lo aseguro y te invito hacerlo! Recuerda que si te es muy complicado o doloroso puedes buscar ayuda personal y profesional, un terapeuta que te acompañe en la búsqueda de estas herramientas.

Por último repite: “Me suelto de todo aquello que no me deja crecer, suelto todo aquello que me impide volar por mi cuenta. Eso incluye gente tóxica, que no aporta, gente que manipula y que saca lo peor de mi”.

“Vive y deja vivir”, dice una máxima muy realista y sana.