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Si no duele, no sirve, ¿qué tanta verdad hay en esta frase?
Tiene su argumento en en el dolor que representa el entrenamiento físico que permite a los músculos del cuerpo crecer y desarrollarse; pero además significa que en área emocional y espiritual el dolor es necesario para forjar el carácter mediante la perseverancia y la constancia, es una realidad que dentro del esfuerzo encontramos la formación necesaria para crecer y fortalecernos.

¿Por qué? Por que el sufrimiento produce perseverancia y la perseverancia, a su vez, entereza de carácter. Por ello, es importante desde siempre asumir esa relación y trabajarla desde niños de acuerdo a nuestra edad y capacidad, pero acostumbrarnos a que sin esfuerzo no hay madurez, no hay desarrollo.

Muchas personas obtienen las cosas gracias a sus capacidades o habilidades y esto es muy bueno, pero también es importante trabajar aquellas áreas para las que no tenemos mucha habilidad, porque es posible también alcanzar un buen nivel aún en aspectos para los que no fuimos dotados, sin embargo en el camino aprender a encontrar herramientas y por supuesto aprender a manejarlas.

Toda vez que veamos al esfuerzo como el camino para llegar a la formación, estamos más dispuestos a enfrentar desaveniencias y adversidades y a mirar a éstas como oportunidades de crecimiento sin morir en el intento.