Por María Eugenia Mora

Dadas las circunstancias que actualmente vivimos, mantenernos en una actitud reflexiva, positiva y con un deseo genuino por cambiar las cosas, para la mayoría resulta harto difícil. Sólo basta con abrir las páginas de la internet, la televisión o escuchar la radio y los periódicos y en verdad el corazón, el estomago y todo nuestro ser, se contrae, no sólo de dolor, sino de impotencia y rabia.

Igual que ustedes, me hago todos los días una sólo pregunta: ¿Cuándo van a cambiar las cosas? Inmediatamente me respondo. ¿Qué estoy haciendo para cambiarlas?, para lograr que mi congénere, el otro, los otros tengan -cada día- un poco más de humildad, humanidad y realicen su trabajo con entrega, alegría, ya no digamos con amor, por lo menos con respeto hacia los demás.

La primera pregunta es: ¿sinceramente deseamos que las cosas cambien? Según el diccionario la sinceridad es: “falta de fingimiento en las cosas que se dicen o en lo que se hace”.
Y agregaría: ¿soy indiferente de lo que pasa en mi entorno?

Por consiguiente, una primera lectura sería: dejemos de fingir en tal o cual acción, sin reservas hagamos retro-inspección con nosotros mismos, no caigamos el papel de juzgar lo que nosotros mismos avalamos o -más allá- hacemos para mantener el status o nuestra condición privilegiada, y es que no se trata de mandar a volar todo e ir en contra de las reglas del sistema, sino desde nuestra área de trabajo, actividad o acción, tratemos de dar lo mejor de nosotros, no por interés, sino porque al final del camino tendremos el cerebro, el alma, el espíritu, henchido de satisfacción y buenos recuerdos que nos permitirán estar en paz con nosotros mismos.

Te digo: Hoy es el día, para ser más amables, para llevar una despensa a un orfanatorio, para visitar al vecino que vive sólo o por lo menos para saludarlo, para visitar a los enfermos, para realizar altruismo, pero también para influir y ser parte de un mejor México, ahí están las asociaciones civiles, las agrupaciones o los partidos y desde ahí, influir y generar una verdadera revolución de amor, respeto, pero también de conocimiento.

Dejemos de fingir. En México existen leyes excelentes, que protegen nuestros derechos, sólo hagámoslas valer, no nos rindamos, denunciemos con respeto y con valentía aquello que nos duele, que nos lastima, que viola las conquistas que hemos logrado a través de muchas generaciones; seamos más responsables con nosotros mismos y con nuestras familias, en verdad vale la pena, esta casa y todo lo que nos rodea es lo único que tenemos, no hay más, es aquí y ahora.

Una última reflexión: finalmente los hombres del poder, léase empresarios o líderes, son sólo eso, hombres a quienes hemos empoderado más de la cuenta, a los que hemos vuelto gente sin escrúpulos a los que les hemos permitido todo, verdaderamente todo…por eso te digo, hoy es el día, tú lo decides con cada acción.

Te abrazo y te bendigo.

Twitter: @marumora7 ó marumora222@gmail.com