ariel-lustre-242326
La vida no tiene reglas ortodoxas a seguir; la existencia humana en sí no tiene un sentido claro que haya sido universalmente aceptado por todos; además de que existen muchas profesiones de fe y modos de pensar que contrastan radicalmente. Esto crea un panorama que crea diversos conflictos en la vida cotidiana y entre los países, los cuales llegan a provocar: desde una simple discusión de mesa, hasta al uso de la fuerza para imponer lo que creen que es correcto.

Sobra decir que la felicidad es algo eminentemente subjetivo y dependiente de muchas circunstancias, pero considero que una de puntos con lo que se puede llegar a ella es teniendo una tolerancia hacia lo que los demás consideran valioso.

Para empezar tenemos que decir que la definición racional de los axiomas es algo imposible; dependen de un tiempo y lugar y no se puede decir que algunos de éstos tengan una vigencia universal y permanente. Precisamente esta concepción es un error epistemológico de muchas religiones, ya que representa la negación de cualquier cuestionamiento de lo que es la vida, esto debido a que la doctrina de cualquier congregación ya tiene las respuestas determinadas, situación que también es bastante cómoda y puede hacer que muchas personas estén contentas y alcancen el éxito. Si una profesión de fe ayuda a que un ser humano sea feliz evidentemente será positiva siempre y cuando no afecte derechos de terceros, sin embargo, la historia nos enseña que la intolerancia religiosa ha sido fuente de violencia y muerte.

Octavio Paz mencionaba el concepto de la otredad, es decir estudiar al otro para identificarse a sí mismo, y no verlo como alguien que está mal sino simplemente como un individuo que es diferente. Bajo estos parámetros debemos entender que la sociedad es un conjunto muy diverso de pensamientos, valores, costumbres y culturas que, en su conjunto, forman una exquisitez que vuelve más rica a la humanidad, desafortunadamente esto no es entendido por millones de personas que luchan a diario para imponer sus puntos de vista. El caso nacional es algo muy ejemplificativo de lo que es un pueblo con rasgos de desunión, el propio Carlos Monsiváis: definió a  México como: un as de fuerzas políticas, sociales, culturales y económicas unidas de mala manera. Esta situación es provocada por la concepción maniquea donde se cree que hay unos buenos y unos malos, discurso que ha demostrado su gran falsedad pero que sigue siendo muy utilizado y que ha contribuido muy poco en cuanto al diálogo y la paz. Estoy convencido que la tolerancia a los valores ajenos sería un gran paso en el tan anhelado mejoramiento de nuestro país y también de nuestras vidas personales. Hasta la próxima.

Vicente L. Avendaño Fernández

Dudas o comentarios: vicente_leopoldo@hotmail.com; síganme en facebook por mi nombre y en twitter: @vicente_aven