Tolerancia a los valores ajenos como parte de ser felices

Tolerancia a los valores ajenos como parte de ser felices

La vida no tiene reglas ortodoxas a seguir; la existencia humana en sí no tiene un sentido claro que haya sido universalmente aceptado por todos; además de que existen muchas profesiones de fe y modos de pensar que contrastan radicalmente. Esto crea un panorama que crea diversos conflictos en la vida cotidiana y entre los países, los cuales llegan a provocar: desde una simple discusión de mesa, hasta al uso de la fuerza para imponer lo que creen que es correcto. Sobra decir que la felicidad es algo eminentemente subjetivo y dependiente de muchas circunstancias, pero considero que una de puntos con lo que se puede llegar a ella es teniendo una tolerancia hacia lo que los demás consideran valioso. Para empezar tenemos que decir que la definición racional de los axiomas es algo imposible; dependen de un tiempo y lugar y no se puede decir que algunos de éstos tengan una vigencia universal y permanente. Precisamente esta concepción es un error epistemológico de muchas religiones, ya que representa la negación de cualquier cuestionamiento de lo que es la vida, esto debido a que la doctrina de cualquier congregación ya tiene las respuestas determinadas, situación que también es bastante cómoda y puede hacer que muchas personas estén contentas y alcancen el éxito. Si una profesión de fe ayuda a que un ser humano sea feliz evidentemente será positiva siempre y cuando no afecte derechos de terceros, sin embargo, la historia nos enseña que la intolerancia religiosa ha sido fuente de violencia y muerte. Octavio Paz mencionaba el concepto de la otredad, es decir estudiar al otro para identificarse a...
¿Es legítima la felicidad que se siente al ver el dolor ajeno?

¿Es legítima la felicidad que se siente al ver el dolor ajeno?

  Amigo lector ¿Alguna vez has visto la gran cantidad de comentarios sobre de la muerte de un delincuente? ¿Has leído cómo la gente se complace al saber que un toro se ha muerto? O simplemente te percatas que la gente se congratula cuando se entera que a su ex le ha ido mal. Pues bien, hay que analizar cuidadosamente el fenómeno y darnos cuenta que, más que un motivo para sentir alegría, quizá algunas de esas situaciones son motivo para estar triste. Como siempre lo he manifestado en esta editorial, la felicidad es subjetiva y depende de muchas cosas, tanto naturales como convencionales, sin embargo, el abanico es infinito y racionalmente inconocible, yo me quedo con la idea de que cada quien puede hacer lo que crea que le haga feliz, siempre y cuando no se atenten contra derechos de terceros y/o el orden público. Ahora bien, el odio y la animadversión que se tiene sobre algo o sobre alguien puede resultar satisfactoria, sin embargo, corresponde más a una compensación del sentimiento adversativo que a una felicidad como tal, es más, puede tratarse de un intento por librarse de un complejo mediante la desgracia de los demás, algo que siempre será cuestionable. En el caso de los linchamientos, en primer lugar no podemos sentirnos contentos porque alguien transgreda el marco normativo, pero igualmente nos podríamos sentir al saber que una turba asesina a un ser humano, ya que eso denota el fracaso del Estado por impartir justicia y una clara impunidad, como sucede en nuestro país. Es por tanto que hacer justicia por propia mano no es correcto,...
La Navidad, promotora e inhibidora de la felicidad.

La Navidad, promotora e inhibidora de la felicidad.

La Navidad, promotora e inhibidora de la felicidad Por Vicente L. Avendaño Fernández Hemos llegado al último mes del año y con él llega una serie de festividades con motivo de la navidad. No me quiero detener a reflexionar acerca del origen de estas fechas, pero sí puedo mencionar con claridad que Jesús no nació un 24 de diciembre, esta fecha correspondía a las fiestas romanas y se homologó con el natalicio del nazareno por motivos sociopolíticos, lo cual también se hizo en nuestro país respecto al inicio de la Independencia y el nacimiento de Porfirio Díaz. La época navideña alude la venida al mundo de un salvador, alguien que podía dar luz, sentido y esperanza a una humanidad sumida en la ignorancia y la superstición. Creer en un dios todopoderoso, que es padre de todos nosotros y que nos ama infinitamente es algo tan maravilloso que un filósofo, aun siendo el más escéptico, vería con magnánimo gusto.  En Occidente se ha tomado esto como un motivo para que el comercio fluya más y se fomente la convivencia, dando como resultado una supuesta manifestación de armonía y amor hacia los demás, evocando sentimientos sumamente nobles y una fe en un cielo en donde se vive eternamente. Más allá de la veracidad de esos relatos y la fe que cada quién pueda tener, es muy difícil estar exento de la influencia que tiene esta época, situación que puede traer diferentes emociones para quienes sufren de problemas cotidianos. Así como sucede el 14 de febrero, algunas personas experimentan emociones agradables o depresión, dependiendo del momento en que están viviendo. La convivencia...
Hillary no nos hubiera hecho más felices

Hillary no nos hubiera hecho más felices

Hillary no nos hubiera hecho más felices Por Vicente L. Avendaño Fernández.   El martes pasado se realizaron los comicios en los Estados Unidos, en los que se eligieron a los miembros de la cámara de representantes, senadores, gobernadores y presidente de la nación, dando como resultado un triunfo del Partido Republicano, cuyos candidatos eran encabezados por el controversial Donald Trump. Este empresario había afirmado diversas aseveraciones en contra de los mexicanos, haciendo alusión a las actitudes delincuenciales y los supuestos perjuicios que provocan en la Unión Americana. Este tema se ha prestado al populismo y a una especie de nacionalismo que no nos lleva a nada bueno; en primer lugar, tenemos que reconocer que los barrios hispanos son los más peligrosos allá, además de que muchos de nuestros paisanos tienen conductas reprochables, eso es indudable aunque nos duela. Pienso ahora en la actitud que tienen algunos connacionales respecto a los inmigrantes centroamericanos, nada distinta a la que existe más allá del Río Bravo. Ahora bien, esto creó una especie de villanización del rubio candidato, a lo cual surgió la figura salvadora de Hillary Clinton, lo cual fue equivocado, ya que ni uno es tan malo, ni la otra tan buena. La polarización se debió a una fórmula muy simple, muy antigua y sumamente usada por los miembros de la clase política: para que haya un héroe, debe haber primero un villano. De este modo han arribado a diversos mandatos personajes sumamente funestos, inclusive más que el antecesor que tanto criticaban. Trump es populista, pero también todos aquellos miembros de la clase política, actores y todo aquel que quiso...
La visión errada de la muerte impide la felicidad.

La visión errada de la muerte impide la felicidad.

La visión errada de la muerte impide la felicidad Por Vicente L. Avendaño Fernández Alguna vez te has preguntado ¿Tiene sentido vivir si de todos modos algún día moriremos? ¿Has sentido algún miedo a dejar de existir? Es muy posible que sí, pero no te preocupes. Estos temores son naturales y son parte de un sentir natural que todo ser humano experimenta en alguna ocasión. Hay que señalar que existe una doctrina filosófica llamada existencialismo, la cual cuestiona ontológicamente la vida humana, aludiendo diferentes puntos que pueden ser muy peligrosos para quien no tiene un sustento firme de lo que es. Es cierto que autores como Jean Paul Sartre o Albert Camus, por decir sólo dos, tienen razón en algunas de sus ideas, pero como cualquier otra teoría, no hay que asumirla como totalmente cierta y permanentemente válida. En Occidente tenemos una concepción de la muerte que alude, en cierta medida, a la idea del horror y el mal, los monstruos y los vampiros son ejemplo de ello. Hablando de estas figuras, tenemos a la creación del doctor Viktor Frankenstein y al conde Drácula, sujetos que representan una negación de la mortalidad y que llevan una penitencia implícita por su desafío al orden natural o a un dios supuestamente bondadoso. Podríamos asumir una postura romántica en el sentido de que todo fallecimiento afecta a la humanidad, como lo escribió Hemingway en ¿Por quién doblan las campanas? Pero es algo equivocado darle un aspecto perverso a la cesación de las funciones vitales. La muerte es parte indivisible de la vida, una le da sentido a la otra. Evidentemente todas las...