Espiritualidad


 

Una manera de combatir el estrés es con Empatía

¿Cuántas veces hemos estado preocupados por algún asunto de trabajo, por un amigo o tal vez por un ser querido y al preguntar si todo está bien…? se obtiene una simple respuesta: “Todo esta bien, sólo estoy estresado”, como si no hubiera nada de qué preocuparse. ¿en verdad no hay nada de qué preocuparse?
A menudo usamos las palabras “estoy estresado” casualmente en nuestras conversaciones cotidianas, con poco reconocimiento de los efectos adversos del estrés en nuestras vidas. Pero la evidencia sugiere que deberíamos de poner mucha más atención por nuestros niveles de estrés en los que podemos encontrarnos.

La represión y agresión

El malestar en la cultura en la perspectiva de Freud, consiste en el incremento de culpas y de represiones de la libido en su aspecto sexual y agresivo, como consecuencia de un mayor grado de “civilización”. Un efecto boomerang, por llamarlo así. El entorno actual es un peculiar laberinto en este aspecto, que a primera vista parece insalvable.

La crisis de los 40

El objetivo es encontrar nuevamente un sentido que aglutine esta nueva orientación libidinal, y que otorgue dignidad a la disminución de las fuerzas y del empuje vital. Esa unión de las fuerzas del espíritu se da de manera espontánea, por ejemplo, en el caso del enamoramiento, momentos en que mente, cuerpo, emoción y espíritu, se centran en un objetivo único –disfrutar del ser amado- llenando a la vida de sentido.

Psicoanálisis y trascendencia

Una inversión de valores es necesaria, es decir, un regreso: frente al individualismo, solidaridad; frente a la alienación, responsabilidad; frente a la infantilización, reforzar el principio de realidad; frente al aislamiento, la comunidad; frente al autoengaño, el autoanálisis; frente a la mentira…