Familia


 

LA RÉPLICA: ¿DERECHO Y POLÉMICA?

El derecho de réplica se despliega a dos ámbitos: el individual y el colectivo; en el primero se deben garantizar el respeto los derechos de terceros, la honra y la dignidad, construidos con base en la opinión, percepción o buena fama que se tiene de las personas y puede verse afectado por falsa, inexacta o calumniosa información que se hace regularmente por medios de comunicación.

¿Es legítima la felicidad que se siente al ver el dolor ajeno?

Como siempre lo he manifestado en esta editorial, la felicidad es subjetiva y depende de muchas cosas, tanto naturales como convencionales, sin embargo, el abanico es infinito y racionalmente inconocible, yo me quedo con la idea de que cada quien puede hacer lo que crea que le haga feliz, siempre y cuando no se atenten contra derechos de terceros y/o el orden público.

Recordando a una amiga

RECORDANDO A UNA AMIGA He intentado imaginarme varias veces de qué moriré. ¿Sufriré un ataque al corazón? ¿Padeceré una enfermedad atroz? ¿Me asesinará un hombre? NATSUO KIRINO (GROTESCO 2003) Yo tenía una compañera en mi anterior trabajo que era agradable y también exigente, tenía sus ratos buenos y malos, tanto en el ambiente laboral como en su familia. Una compañera que vivió violencia en su matrimonio y posiblemente desde el noviazgo. Desde el primer momento hubo, posiblemente, celos, prohibiciones, descalificaciones, malos tratos, lo que posiblemente alguna de nosotras calificaría como “normal” en una relación; y como algunas abuelas confirmarían “lo que todas hemos permitido para que un matrimonio funcione”. Durante 15  años sobrellevaron su matrimonio. Dos hijos y un esposo que no dudo la amaron con todas sus fuerzas. Pero algo pasaba en esa relación, el esposo que quien lo conociera diría que es una persona amigable, tranquila, trabajadora, seria; y algún amigo que dijera haberlo tratado, lo calificaba como un hombre que llevaba en sus hombros la carga de una mujer que trabajaba todo el día. Familia que vivía cerca de ellos cuentan que los gritos, golpes y cosas que se rompían se oían seguido. Ella varias veces lo dejaba para irse con sus hermanas en busca de refugio junto con sus hijos, pero las promesas, esperanza y fe se renovaban con un nuevo “perdóname” y “nunca volverá a suceder”. Siempre que se les veía salir de casa cambiaban, como si no hubiese pasado nada, él y ella trabajando con el mismo ánimo. Yo a él nunca lo conocí de trato. Ella FUE MI COMPAÑERA. Contaba en el...

El poder de la palabra

El poder de la palabra Por Dalia Montoya Hernández Cuando somos niños decimos y hacemos cosas que nuestros padres, profesores y demás entornos nos van corrigiendo, si fuera el caso. Aprendemos que debemos respetar y que todo lo hecho, dicho o pensado puede traer consecuencias; esto cuando conocemos los límites. Sin embargo ¿Qué sucede cuando no se corrige a un niño o adolescente? Se crece pensando que se puede hacer lo primero que llegue a nuestras mentes, el impulso comienza a gobernar. Conforme va pasando el tiempo, el adulto se puede dar cuenta o no que algo sucede y que en ocasiones tiene problemas por lo que dice, quizá le interese o no. Cada ser humano es diferente, es una situación que todos debemos aceptar y tolerar; lo que está en nuestro control –solo en cada uno- es decidir si se aguantan palabras hirientes o que provoquen malestar. Está en cada uno decir: “Me voy, me molesta, no me agrada”. Lo podemos comentar o simplemente retirarnos, es parte de lo que cada uno deberá reflexionar, nada ni nadie obliga a estar con personas que provoquen incomodidad. La palabra es como un bisturí, provoca cortes y heridas, pueden ser permanentes. De ahí la importancia de tratar a nuestros niños y adolescentes como piedras preciosas que se están moldeando, no es recomendable permitir palabras que sobajen la autoestima de los demás; de lo contrario, pueden crecer pensando que es permitido ¿Cómo deseamos a los futuros adultos? ¿Queremos que crezcan en un entorno afectivo, sano y con límites? Cada uno decide, solo la consciencia de ello hará la...

Saber ver, oír y callar

Saber ver, oír y callar. Jung consideraba indispensable para dar plenitud a nuestras vidas, la facultad para percibir belleza en el arte y en la naturaleza. La facultad para acudir a la naturaleza en búsqueda de consuelo o enseñanza es consustancial al hombre. Existen desde antaño, actitudes religiosas que divinizan a los elementos naturales: el animismo, el totemismo, el chamanismo, son cosmovisiones tribales que dan a la naturaleza o al cosmos un gran poder de influencia sobre la vida humana. Existen visiones más refinadas de la misma actitud de respeto y subordinación a la potencia y “sabiduría” de la naturaleza, como el taoísmo o el paganismo del mundo greco latino. Actualmente, estamos en presencia del surgimiento de una nueva religión ecuménica y ecologista. Sin embargo debemos ser conscientes de que la posmodernidad basa esta nueva actitud ante la naturaleza, en los mismos valores que fracasaron en el proyecto político de la modernidad: tolerancia, respeto, igualdad, libertad. ¿Si fracasamos dialogando de frente unos contra otros, qué haremos ante una naturaleza muda? ¡Pobre naturaleza! Por su parte, hablando del arte, la estética como disciplina filosófica autónoma, surge apenas en el siglo XVIII. Lo malo es que cada vez que la filosofía adopta como objeto de estudio algo, lo hace porque ese objeto de estudio está agonizante. Es una regla inversa, el que la obsesión de una persona o colectivo, sea aquello de lo que carece. Así, por ejemplo, podemos decir que si somos una sociedad obsesionada por la transparencia, la democracia, la congruencia o la legalidad, es precisamente porque somos una sociedad que carece en grado crítico de aquello que busca...

La convivencia familiar como herramienta laboral

“De tanto querer ser en todo el primero, Me olvidé de vivir los detalles pequeños” -Fragmento de la canción “Me olvidé de Vivir”- de Julio Iglesias La convivencia familiar como herramienta laboral Nuestro centro de trabajo o las propias actividades laborales absorben una gran cantidad de nuestro tiempo, por tanto, cometemos el error de llevar los problemas de trabajo a casa, generando un mal ambiente familiar. Dedicamos tantas horas en obtener un mejor puesto, salario, ganancias o mejores utilidades que descuidamos lo más importante, a nosotros mismos, y a esos momentos en familia que tanto nos reconfortan. Algunos profesionales al ser consultados sobre su punto de vista acerca de qué medidas tomar en favor del personal de sus empresas o instituciones, refieren que la constante es que sus colaboradores ponen antes de un incremento salarial, tiempo para convivir con sus familias. Es una observación que podría parecer un tanto extraña, tomando en cuenta que se dedica mucho tiempo al trabajo para mejorar la situación económica en nuestros hogares, y por otra parte se busca el refugio que representan los momentos junto a nuestros seres queridos. Hay quienes dejan de lado un “te quiero” un “te extraño” o un “te amo” para la gente que los rodea, a pesar de tener tantas herramientas de comunicación a la mano, nos aislamos y cerramos los canales de comunicación con quien más importa. Lo peor es esperar el momento de llevar una flor a un panteón donde tal vez esas palabras ahora sí saldrán, acompañadas de una lágrima. Para que se incremente la productividad en las empresas además de los incentivos monetarios propios...

Derecho de Familia – Guardia compartida en Brasil

Derecho de Familia – Guardia Compartida en Brazil Thais Coelho – Jose Coelho (jkcoelho@adv.oabmg.org.br) Abogados Licenciados en Brasil Una de las principales preocupaciones de las parejas, incluso cuando las nacionalidades de cada uno de los padres no son las mismas, es con la terminación del matrimonio y la definición de la custodia de los hijos. Importante aclarar que el guardia no se confunde con el poder de la familia, que es el conjunto de derechos y deberes que tienen los padres a sus hijos independientemente del estado civil de las personas. Tanto el padre y la madre siguen ejerciendo la paternidad y maternidad que emana de la capacidad de la familia, aunque ya no exista vínculo matrimonial. Con el divorcio, la pareja deja de existir como marido y mujer, pero no extingue la figura del padre y de la madre. La guardia es sólo uno de los elementos que componen el poder familiar. La decisión de la escuela en la que el niño va a estudiar, la actividad deportiva que quiere hacer, el cuidado de la salud, atención psicológica e, incluso, la educación religiosa de los menores son las obligaciones derivadas del poder de la familia y no del protector (si comparte o no). Y que ha causado mucha confusión entre las parejas que terminan por confundir los dos institutos. El guardia se relaciona más con la compañía del niño, pero eso no quiere decir que el padre o la madre que no es el tutor deberia tener menos derechos con respecto a los niños. Nada impide, sin embargo, que terceras personas puedan tener la custodia de un niño,...