Se el cambio que quieres ver en el mundo: Liderazgo al estilo Gandhi

Se el cambio que quieres ver en el mundo: Liderazgo al estilo Gandhi

Gandhi era el contrario al estereotipo de liderazgo que común vemos, no era extrovertido más bien él se consideraba a sí mismo como tímido en extremo, no alzaba la voz, tampoco poseía una gran fuerza física ni se vestía para impresionar, era una persona humilde, sencilla y trabajadora. Uno de sus legados más importantes es su frase: “Se el cambio que quieres ver en el mundo”, ya que es una invitación a transformar en nosotros mismos aquello que queremos ver reflejado en los demás, es buscar el cambio interno antes de pedir el externo, es hablar a través del ejemplo y no solo a base de palabras. De Gandhi podemos aprender y aplicar para nuestras vidas: La lucha por un objetivo no tiene que trasladarse al campo de la violencia física o verbal: La mejor arma para la paz es una sonrisa. Nuestro mensaje al exterior tiene que ir en sintonía con nuestra vida interior: Si existe coherencia con lo que pensamos, decimos y hacemos, nuestras ideas y objetivos se comunican de manera más clara y creíble a los demás. La humildad como bandera: No importa nuestro cargo, logros o condición social, siempre hay que estar dispuestos a servir, aprender, valorar, reconocer nuestros errores y no tomarnos tan en serio los elogios. Sencillez: Vivir una vida simple, sin necesidad de darle tanta importancia a las posesiones, permite encontrar paz y enfocarnos en aquello que nos genera ese sentido de trascendencia. Ser el cambio que queremos ver en el mundo implica compromiso, implica disciplina, coherencia, consistencia. Ser el cambio que queremos ver en el mundo no es tarea sencilla, tampoco se logra de un...
Cuando vayan mal las cosas, hacer una pausa, pero no nos rindamos

Cuando vayan mal las cosas, hacer una pausa, pero no nos rindamos

De: Rudyard Kipling Cuando vayan mal las cosas como a veces suelen ir, cuando ofrezca tu camino sólo cuestas que subir, cuando tengas mucho haber pero mucho que pagar, y precises sonreír aun teniendo que llorar, cuando ya el dolor te agobie y no puedas ya sufrir, descansar acaso debes pero nunca desistir. Tras las sombras de la duda, ya plateadas ya sombrías, puede bien surgir el triunfo, no el fracaso que temías, y no es dable a tu ignorancia figurarse cuan cercano, puede estar el bien que anhelas y que juzgas tan lejano, lucha, pues por más que en la brega tengas que sufrir. ¡Cuando todo esté peor, más debemos insistir! Si en la lid el destino te derriba, si todo en tu camino es cuesta arriba, si tu sonrisa es ansia satisfecha, si hay faena excesiva y vil cosecha, si a tu caudal se contraponen diques, ¡Date una tregua, pero no claudiques! Rudyard Kipling...
El miedo a no tener (o a no querer dar)

El miedo a no tener (o a no querer dar)

  “Compartir es una expresión suprema de madurez, ya que la auténtica vocación del ser humano es ser útil en algo”. Yasmina Khadra Solemos prepararnos para acumular, para ver quien tiene el mejor auto o el celular más moderno, nos establecemos metas y llegamos a estresarnos por conseguirlas, no disfrutamos el proceso, nos enfocamos en el “Qué” y no en el “Cómo”. En las zonas más alejadas de la urbanización la gente suele ser desprendida, dar lo que tiene de corazón, ya sea un plato de sopa, un vaso de agua pero nunca dejan de ser atentos, brindan una sonrisa sincera y quienes habitan en grandes ciudades parecen temer hasta ver a los ojos. No es malo tener bienes materiales, no es malo acumular cuando compartimos, cuando sabemos ser humanos para los demás, lo malo viene cuando atropellamos a otros por obtener lo que deseamos sin importar el mal que se hace. Debemos retomar el camino, si acumulamos conocimientos, compartirlos, no servirán de nada cuando partamos de éste mundo. Si podemos ayudar hagámoslo, sin miedo a perder, la vida tarde o temprano recompensa. Es toda una cultura, es recomponer el tejido social, es volver a vernos a los ojos, a sonreír, a brindar la mano sincera. No es dar lo que ya no nos sirve, es dar lo que nos guste para que otro también lo cuide y valore. Compartamos, conocimientos, sonrisas, consejos, pláticas, tiempo. Hoy los seres humanos ya no nos escuchamos, ya no nos vemos a los ojos. Retomemos esa parte para volver a convivir como seres humanos y no como extraños que esperan o temen recibir...
Dar sentido a nuestra vida

Dar sentido a nuestra vida

  Advertir lo que sucede en nuestro entorno, no ser indiferentes, tener conciencia de los hechos para motivarnos a actuar en favor de algo o alguien, es una aspiración que deberíamos practicar todos los seres humanos. Parte de dar sentido a nuestra vida, es encontrar en nuestro entorno un propósito que nos convierta en personas plenas. Alguien me comentaba que Japón – pese a que existe alta tecnología, orden y desarrollo, es uno de los países con mayor índice de suicidios, uno de los motivos es porque las personas y en particular los jóvenes no encuentran sentido a su vida, principalmente el de ayudar a los otros. Esto cambio -en ese momento y espacio- me decía, a partir del sunami, evento del que hubo una recuperación pronta, ya que muchas personas encontraron sentido a su vida, ayudando a otros porque sabían que eran necesarias y hacían falta para recuperarse de esa catástrofe. Desde mi personal punto de vista, los seres humanos debemos comprometernos con alguna causa, con algo o alguien. Establecer un compromiso al cuidar, una mascota, la naturaleza, los hijos, los nietos, o cualquier otra causa que beneficie el bien común que nos apasione como la verdad, la justicia, el amor, la bondad, la solidaridad, etc. nos puede dar elementos para encontrar un verdadero sentido a la vida, una vez que logres esto te habrás comprometido con el Universo y este responderá devolviéndote cada acción, enriqueciendo y bendiciendo tu vida. Dicho de la forma en que habla Harold S. Kushner, en nuestra sociedad estamos acostumbrados a ver la vida como un torneo y la victoria como un fin;...
Proyecto de vida, familia feliz.

Proyecto de vida, familia feliz.

PROYECTO DE VIDA, FAMILIA FELIZ Por María Eugenia Mora Tal vez en este momento el mundo resulta avasallador para ti. Con tantas actividades cotidianas en términos de competencia, stress y obligaciones inmediatas, puede que pienses que no tienes tiempo para una de las mayores y -desde mi punto de vista- mejores empresas: La Familia. Este pensamiento constante en “una sociedad que por lo regular nos honra por nuestro éxito económico y nos aplaude por nuestra abnegación”, puede modificarse 360 grados, en principio reconociendo que el núcleo que nos representa y en el que vivimos día con día se conformó por decisión propia, nadie nos obligó. Partiendo de esto, independientemente de que las relaciones familiares son íntimas, intensas, variadas y complejas, podemos diseñar lo que se llama un Proyecto de Vida, mismo que coadyuvará a lograr metas en conjunto y también individuales. Respecto al tema que hoy tocamos que es la familia, será en conjunto. Es decir, ¿cuáles son aquellos elementos que debo incorporar en mi núcleo para mejorarlo y conformar una familia feliz? Desde mi modesta opinión considero que los siguientes  factores  a tomar en cuenta para que tu empresa o proyecto se desarrollen con éxito, entre otros son: amor, respeto, comunicación, valores y reglas. Independientemente de responder con honestidad y claridad las siguientes preguntas: ¿Cuál es la meta común como familia? ¿Cuáles son nuestras coincidencias como familia? ¿Cuáles son nuestras fortalezas como familia? Voy más allá, es conformar una filosofía familiar -con los elementos señalados- en la que hagamos  un equipo o bloque totalmente fuerte que ninguna tormenta o crisis pueda afectar. Es decir, generar un círculo virtuoso...
Un paso más

Un paso más

Un paso más Por Dalia Montoya Hernández Así tal cual ¿Cuántas veces lo hemos dicho? ¿Cuántas veces nos lo han dicho? Recordemos que debe venir de ambos lados, nos dan esa palmada en la espalda y nosotros también. En muchas ocasiones se puede pensar que ya no hay más motivación ante algo o que es demasiado complicado. Nada que en muchas ocasiones no calme un “Anda, un paso más” y agregamos “Falta poco”. Sé que podría resultar muy “mágico” pensar que una frase puede arreglar una duda, una inseguridad o un temor. Sin embargo ¿Qué podríamos perder si lo intentamos? No estoy diciendo que el mundo cambiará por arte de magia, pero sí que los demás tienen derecho a ser vistos y nosotros saber que podemos darle otra perspectiva a la vida de alguien más. “Anda, un paso más” es un grano de arena que todos podemos colocar a la vida, al mensaje positivo que queremos que prevalezca en medio del caos. ¿Palabras románticas? Puede parecer, aunque ¿Cómo comienzan todas las metas, los sueños y las expectativas? Con una idea feliz, romántica y que gracias a nuestro empeño puede cristalizarse. “Anda, un paso más hacia los cambios de actitud en medio del...