Tolerancia a los valores ajenos como parte de ser felices

Tolerancia a los valores ajenos como parte de ser felices

La vida no tiene reglas ortodoxas a seguir; la existencia humana en sí no tiene un sentido claro que haya sido universalmente aceptado por todos; además de que existen muchas profesiones de fe y modos de pensar que contrastan radicalmente. Esto crea un panorama que crea diversos conflictos en la vida cotidiana y entre los países, los cuales llegan a provocar: desde una simple discusión de mesa, hasta al uso de la fuerza para imponer lo que creen que es correcto. Sobra decir que la felicidad es algo eminentemente subjetivo y dependiente de muchas circunstancias, pero considero que una de puntos con lo que se puede llegar a ella es teniendo una tolerancia hacia lo que los demás consideran valioso. Para empezar tenemos que decir que la definición racional de los axiomas es algo imposible; dependen de un tiempo y lugar y no se puede decir que algunos de éstos tengan una vigencia universal y permanente. Precisamente esta concepción es un error epistemológico de muchas religiones, ya que representa la negación de cualquier cuestionamiento de lo que es la vida, esto debido a que la doctrina de cualquier congregación ya tiene las respuestas determinadas, situación que también es bastante cómoda y puede hacer que muchas personas estén contentas y alcancen el éxito. Si una profesión de fe ayuda a que un ser humano sea feliz evidentemente será positiva siempre y cuando no afecte derechos de terceros, sin embargo, la historia nos enseña que la intolerancia religiosa ha sido fuente de violencia y muerte. Octavio Paz mencionaba el concepto de la otredad, es decir estudiar al otro para identificarse a...
HOY ES EL DÍA….

HOY ES EL DÍA….

Por María Eugenia Mora Dadas las circunstancias que actualmente vivimos, mantenernos en una actitud reflexiva, positiva y con un deseo genuino por cambiar las cosas, para la mayoría resulta harto difícil. Sólo basta con abrir las páginas de la internet, la televisión o escuchar la radio y los periódicos y en verdad el corazón, el estomago y todo nuestro ser, se contrae, no sólo de dolor, sino de impotencia y rabia. Igual que ustedes, me hago todos los días una sólo pregunta: ¿Cuándo van a cambiar las cosas? Inmediatamente me respondo. ¿Qué estoy haciendo para cambiarlas?, para lograr que mi congénere, el otro, los otros tengan -cada día- un poco más de humildad, humanidad y realicen su trabajo con entrega, alegría, ya no digamos con amor, por lo menos con respeto hacia los demás. La primera pregunta es: ¿sinceramente deseamos que las cosas cambien? Según el diccionario la sinceridad es: “falta de fingimiento en las cosas que se dicen o en lo que se hace”. Y agregaría: ¿soy indiferente de lo que pasa en mi entorno? Por consiguiente, una primera lectura sería: dejemos de fingir en tal o cual acción, sin reservas hagamos retro-inspección con nosotros mismos, no caigamos el papel de juzgar lo que nosotros mismos avalamos o -más allá- hacemos para mantener el status o nuestra condición privilegiada, y es que no se trata de mandar a volar todo e ir en contra de las reglas del sistema, sino desde nuestra área de trabajo, actividad o acción, tratemos de dar lo mejor de nosotros, no por interés, sino porque al final del camino tendremos el cerebro, el...
¿El dinero el camino a la felicidad?

¿El dinero el camino a la felicidad?

En el mundo en el que vivimos, donde al parecer el consumo es lo más importante, se ha promovido la idea que la felicidad sólo puede alcanzarse con dinero. A pesar de esto, la sabiduría popular dice que éste no da la felicidad y estudios científicos lo han demostrado, ya que si el dinero originara felicidad, no podrían existir pobres felices ni millonarios infelices, pero los hay. Si bien es cierto que para ser feliz lo ideal sería tener cubiertas tus necesidades básicas como vivienda, vestido y alimento, también se ha demostrado a nivel país que en aquellos donde el Producto Interno Bruto (PIB) per cápita ha aumentado, sus índices de felicidad o bienestar subjetivo no lo han incrementado. Si nos preguntamos si el dinero nos hace felices, podríamos responder que eso depende de si tienes satisfechas las necesidades elementales de un ser humano y también de la forma en la que concibes tu realidad y lo que es más importante para ti. Te preguntamos: ¿el dinero es lo único que te hace...
La visión errada de la muerte impide la felicidad.

La visión errada de la muerte impide la felicidad.

La visión errada de la muerte impide la felicidad Por Vicente L. Avendaño Fernández Alguna vez te has preguntado ¿Tiene sentido vivir si de todos modos algún día moriremos? ¿Has sentido algún miedo a dejar de existir? Es muy posible que sí, pero no te preocupes. Estos temores son naturales y son parte de un sentir natural que todo ser humano experimenta en alguna ocasión. Hay que señalar que existe una doctrina filosófica llamada existencialismo, la cual cuestiona ontológicamente la vida humana, aludiendo diferentes puntos que pueden ser muy peligrosos para quien no tiene un sustento firme de lo que es. Es cierto que autores como Jean Paul Sartre o Albert Camus, por decir sólo dos, tienen razón en algunas de sus ideas, pero como cualquier otra teoría, no hay que asumirla como totalmente cierta y permanentemente válida. En Occidente tenemos una concepción de la muerte que alude, en cierta medida, a la idea del horror y el mal, los monstruos y los vampiros son ejemplo de ello. Hablando de estas figuras, tenemos a la creación del doctor Viktor Frankenstein y al conde Drácula, sujetos que representan una negación de la mortalidad y que llevan una penitencia implícita por su desafío al orden natural o a un dios supuestamente bondadoso. Podríamos asumir una postura romántica en el sentido de que todo fallecimiento afecta a la humanidad, como lo escribió Hemingway en ¿Por quién doblan las campanas? Pero es algo equivocado darle un aspecto perverso a la cesación de las funciones vitales. La muerte es parte indivisible de la vida, una le da sentido a la otra. Evidentemente todas las...
Cerrar ciclos más que años para ser feliz

Cerrar ciclos más que años para ser feliz

La noche del año nuevo siempre es objeto de diversos rituales sobre los que gira esta fecha; como es tradición, se realizan una serie de acciones que tratan de animar o empapar de suerte, buena vibra o una simple superstición positiva los próximos 12 meses. El 2015 fue difícil para muchos mexicanos, sin embargo, no porque se acabe terminarán las cosas negativas; es decir, no hay que esperar virajes positivos porque el calendario marque algo en determinado, sino porque nosotros mismos sepamos abrir o cerrar ciclos. Las supersticiones de comer uvas o aventar granos tienen cierta relación con el mito del fin del mundo por lo siguiente: en diversas etapas de la humanidad ha habido un hartazgo en cuanto a la situación que se vive, así como sucede hoy, y es precisamente que a partir de eso se trata de encontrar una renovación en la que se destruya todo lo anterior. Ése es el verdadero fundamento de las historias que afirman que el planeta colapsará, más que las profecías mayas u otro relato similar. También esto funciona en política, cuando un candidato se erige como un salvador que dejará atrás un sexenio o un trienio. Como lo señale renglones atrás, lo importante en la vida de un ser humano es saber cuándo es el momento de dejar atrás algo y tomar lo que sigue, como sucede muy frecuentemente en las relaciones afectivas o en una actividad laboral. Hay ocasiones en las que ya no hay futuro con una persona, pero aun así existe una necedad de continuar en ello; también tenemos a quien labora en un lado y no...
La condición mortal como factor para ser feliz

La condición mortal como factor para ser feliz

Han pasado las tradicionales fiestas de los días alusivos a los muertos, fechas de gran importancia para la cultura mexicana, las cuales son una muestra más del culto que se da prácticamente a en todo el mundo a quienes han fallecido. La condición humana nos indica un ciclo perenne en el que nos encontramos todos los seres vivos: nacemos, crecemos, nos reproducimos y morimos, situación que nos lleva a asumir que un día simplemente dejaremos de existir. El anhelo de la eternidad y de una vida en el más allá corresponden a un imaginario que data desde hace milenios, pero que carece de un sustento claro, sin embargo, yo siempre he sido respetuoso de las creencias personales en materia religiosa y por lo tanto nunca he tratado de convencer a alguien de lo contrario. Desde el periodo de la Ilustración, se estableció que esta vida no es la preparación para otra, afirmación que se ha venido reforzando con diversas teorías al respecto. Pienso ahora qué estaría yo haciendo si fuera una deidad (en el supuesto de su existencia), seguramente tendría un tiempo inagotable, por lo cual mis instantes llegarían al hartazgo y a la náusea. En cambio, debido a mi mortalidad, cada segundo es único, irrepetible e invaluable, mucho más valioso que el de cualquier dios, así como es realmente el tiempo de cualquier ser humano. Personalmente no creo que los que han cesado sus funciones no están descansando ni se adelantaron en el camino, como comúnmente se dice. Reposar significa estar en una playa o una cama, disfrutando de alguna bebida y/o de la tranquilidad, no estar 3...