El bienestar que generan las TIC en la evolución del hombre

El bienestar que generan las TIC en la evolución del hombre

El ser humano ha desarrollado su inteligencia en mayor medida que sus instintos, ello a pesar de provenir de antepasados cuya organización era inferior. Lo anterior es resultado —entre otras cosas— de su notable desarrollo del neocórtex respecto del resto de los primates. En este sentido, el desarrollo de esta “nueva corteza cerebral” fue producto de un complejo proceso evolutivo y social —en el que sin duda, intervino el trabajo como factor en la “transformación del mono en hombre”— así como también, un proceso intelectual que incluye el desarrollo de la capacidad simbólica, el desarrollo lingüístico, el pensamiento abstracto, la escritura, la expresión artística, etcétera. En dicho proceso, la “palabra” tuvo fuertes implicaciones epistemológicas. Primero, mediante el desarrollo de ideas-conceptos; y luego, mediante formas cada vez más complejas y abstractas como categorías científicas y filosóficas. De igual manera, existieron otras implicaciones que vale la pena señalar: el que la especie pudiera valerse de la experiencia acumulada del pasado; la toma de conciencia de sí mismo y de su entorno; la comprensión del mundo y de sí mismo, a través de métodos de investigación, ciencia, religiones, filosofía, etcétera; el lenguaje simbólico y la transmisión de símbolos orales, escritos y corporales; la capacidad de resolver los problemas antes de enfrentarse a ellos; poder pensar de manera crítica, lo que le ha permitido escoger y decidir, así como tener responsabilidades para consigo mismo y los demás. Ante estas implicaciones, es importante preguntarse ¿cuál será el resultado evolutivo del ser humano al supeditar su actividad intelectual al lenguaje icónico especialmente representado en los dispositivos móviles? Mi primera preocupación sería la implicación de lo...
Aprender a oír

Aprender a oír

    ¿Cómo reaprender a oír en un entorno donde estamos oyendo constantemente? Hasta hace apenas 120 años, aproximadamente, si una persona quería oír algo de música, debía necesariamente o bien, interpretarla él mismo, o asistir a una sala de conciertos a escuchar la música en vivo. Hoy es completamente diferente. Estamos saturados de sonidos musicales todo el tiempo y en todas partes; desde la cama al baño, desde el elevador al automóvil. Esto ha atrofiado nuestra capacidad de escuchar y por tanto, nuestra capacidad de asombrarnos. Todos los campos de estudio del cuadrivium –música, astronomía, aritmética, geometría- propician el asombro, pero lo hemos perdido a causa de la técnica que todo lo banaliza. Hoy ya pocos se pasman ante el firmamento estrellado y sus relaciones perfectas, ante lo sublime de una comprobación matemática, ante el misterio de Pi o tantos otros de la geometría. En música la situación no es menos precaria. Quedaron atrás los años en que la cultura produjo hombres como Scriabin, Liszt o Beethoven, cuyo objetivo último era, ni más ni menos, que iluminar a la humanidad. Hoy pocos se asombran ante una fuga de Bach, la “Eroica” de Beethoven, la última sonata para piano de Schubert o la “Noche Transfigurada” de Schönberg. Se debe a que su fulgor se ha perdido entre tantos ruidos y murmullos. ¿Qué hacer para recuperar el asombro a través de la música? He aquí algunos consejos 1.- Oír repetidamente una obra maestra 2.- Conocer un poco del contexto o de las proezas técnicas de la composición o ejecución 3.- Oír como meditar, es decir, con atención plena y dejando...
La represión y agresión

La represión y agresión

El malestar en la cultura en la perspectiva de Freud, consiste en el incremento de culpas y de represiones de la libido en su aspecto sexual y agresivo, como consecuencia de un mayor grado de “civilización”. Un efecto boomerang, por llamarlo así. El entorno actual es un peculiar laberinto en este aspecto, que a primera vista parece insalvable. Veamos las consecuencias agresivas de una mayor exigencia civilizatoria represiva y culpabilizante:   El panorama es preocupante. La razón nos dicta afanes civilizatorios, pero al mismo tiempo, elimina los rituales de catarsis que dan cauce a la violencia de manera controlada. Lo más preocupante es que este nuevo modelo de sociedad, basada en la información inmediata y en la sustitución del razonamiento por el poder de la imagen, ha demostrado tener una capacidad increíble de invisibilizar el problema verdadero, viralizándose a sí mismo, condenando a los que atinan a ver la raíz del problema a la exclusión y al ostracismo. ¿Cómo podemos aspirar a la plenificación axiológica de nuestra civilización, sin destruirnos? En primer lugar, aceptando lo que Jung denominó “la sombra” que habita nuestro ser como especie. En segundo lugar, haciendo visible esa sombra y dándole espacio de expresión ritualizada tal como siempre se ha hecho. Si sencillamente la ocultamos con el barniz del lenguaje correcto, lo único que provocaremos es que en el momento menos pensado, esas fuerzas cobren vida propia y se hagan en contra nuestra. La misión es ser conscientes de nuestros arquetipos colectivos y sin negarlos ni ocultarlos, conducirlos hasta su catarsis, explosión creativa o desvanecimiento de sus irrupciones sorpresivas. El riesgo de no hacerlo es...
Sabiduría en la distribución del tiempo

Sabiduría en la distribución del tiempo

Cerrar e iniciar ciclos, es una forma de saber administrar el tiempo y sincronizar nuestras vidas. Tiempo, esa palabra a la que en ocasiones le damos demasiada importancia, al grado de que controla totalmente nuestras vidas y entonces surge el mal del siglo: stress. No quiero decir con ello, que todo sea totalmente relajado y sin reglas, un plan u orden que nos permita lograr nuestras metas. Sin embargo, es necesario –de vez en vez- relajarnos y tener muy claro que si en un momento dado no salió como lo planeado, pues en realidad no pasa nada, tal vez no era el momento y sólo hay que esperar para que las cosas se den en perfecto orden divino. Otra consideración, es darle el orden de prioridad a nuestras actividades, en lo personal: Dios, familia y trabajo. Ordenar nuestra vida, créanme que traerá las bendiciones que necesitamos. En este sentido, hay que tomar lo bueno y lo mejor de las palabras, existe un dicho común que señala: “año de nones año de dones”, que significado podríamos darle en estos momentos, yo lo traduzco como la oportunidad de “crecer”. Requerimos tener la conciencia de que contamos con más de 300 días para iniciar los procesos de renovación que deseamos realizar en nuestra vida interna y externa. Fortalecer aquellas áreas en las que tenemos un potencial nato y tratar de transformar aquellas en las que existe una oportunidad de cambio para crecimiento personal, esto, es indispensable para lograr las metas...
La crisis de los 40

La crisis de los 40

En la entrega anterior detallamos algunas causas sociales de la insatisfacción de los individuos: mezquindad, infantilismo, preponderancia del principio de placer, etc. Presenciamos generaciones de adolescentes intolerantes a la frustración y adultos frustrados incapaces de encontrar un sentido que les proporcione plenitud. Aunada a esta problemática de nuestros tiempos, se suma una vieja herida de la especie, la que hoy llamamos, la crisis de los 40´s. Según Jung, los años anteriores a la cuarta década, los empleamos para –dicho en términos modernos-, “comernos el mundo”, y a partir de entonces, el arquetipo deja de orientarse hacia la materia y llena arcas en el espíritu. En una palabra, nos vamos preparando para la muerte. De manera que a partir de entonces, y no sin atravesar un periodo de desazón, nos volvemos más sensibles al sufrimiento, más conservadores, más sencillos y más contemplativos. El problema es que, como pasa en la posmodernidad, nuestra cultura carece de ritos de paso para atravesar el umbral y convertirnos de fértiles cazadores en sabios chamanes. Ante el extravío, la libido de los individuos –hombres y mujeres- los transforman en remedos patéticos de su primera juventud y en personas obsesionadas por la conservación de su estatus como objeto de deseo. Chavorucos, ninis canosos, hipsters tatuados y rapados, femme fatales con botox y cirugías, runners, etc., son ejemplos de individuos de los 35 a los 50 que no atinaron a encontrar su propio rito de paso hacia la sabiduría de la contemplación de la propia finitud. El objetivo es encontrar nuevamente un sentido que aglutine esta nueva orientación libidinal, y que otorgue dignidad a la disminución de...
Psicoanálisis y trascendencia

Psicoanálisis y trascendencia

Psicoanálisis y trascendencia Recapitulando un poco de la entrega anterior, la cultura del bienestar en nuestros días propone en resumen, lo siguiente: 1.- Cultura de antivalores consumistas e individualistas: “Volverme viral y comprar lo mejor” 2.- Resignación ante las circunstancias o resiliencia: “No cambies el sistema, mejor adáptate” 3.- Negación narcisista de la crisis: “Medita, relájate, que el mundo se acabe. Tú estás bien” 4.- Infantilización de la responsabilidad: “Con sólo decretarlo, lograré lo que me proponga” 5.- Desvanecimiento de lazos afectivos: “Vende tu coche, viaja, enamórate, nunca vuelvas” 6.- Sustitución de la acción real por la virtual: “Le daré like a todas las buenas causas” 7.- Inversión de valores y dictadura del relativismo: “Es más importante la vida de un perro que la de un feto” Puesto así, ¿a quién le extraña que haya una crisis de infelicidad en el mundo? Negamos de entrada que hay un problema, y contribuimos al individualismo, a la alienación, a la infantilización, al aislamiento, al autoengaño y a la mentira. La respuesta a primera vista parece simple. Una inversión de valores es necesaria, es decir, un regreso: frente al individualismo, solidaridad; frente a la alienación, responsabilidad; frente a la infantilización, reforzar el principio de realidad; frente al aislamiento, la comunidad; frente al autoengaño, el autoanálisis; frente a la mentira… Pero si es así de claro, ¿por qué es tan difícil lograrlo? El sistema de la anti felicidad es increíblemente eficaz en perpetuarse. A estas alturas, para salir de él es necesaria una postura fuerte, mucha claridad y mucha voluntad. El principal problema es desalienarse de la ideología dominante. Y eso ya de...