El bienestar que generan las TIC en la evolución del hombre

El bienestar que generan las TIC en la evolución del hombre

El ser humano ha desarrollado su inteligencia en mayor medida que sus instintos, ello a pesar de provenir de antepasados cuya organización era inferior. Lo anterior es resultado —entre otras cosas— de su notable desarrollo del neocórtex respecto del resto de los primates. En este sentido, el desarrollo de esta “nueva corteza cerebral” fue producto de un complejo proceso evolutivo y social —en el que sin duda, intervino el trabajo como factor en la “transformación del mono en hombre”— así como también, un proceso intelectual que incluye el desarrollo de la capacidad simbólica, el desarrollo lingüístico, el pensamiento abstracto, la escritura, la expresión artística, etcétera. En dicho proceso, la “palabra” tuvo fuertes implicaciones epistemológicas. Primero, mediante el desarrollo de ideas-conceptos; y luego, mediante formas cada vez más complejas y abstractas como categorías científicas y filosóficas. De igual manera, existieron otras implicaciones que vale la pena señalar: el que la especie pudiera valerse de la experiencia acumulada del pasado; la toma de conciencia de sí mismo y de su entorno; la comprensión del mundo y de sí mismo, a través de métodos de investigación, ciencia, religiones, filosofía, etcétera; el lenguaje simbólico y la transmisión de símbolos orales, escritos y corporales; la capacidad de resolver los problemas antes de enfrentarse a ellos; poder pensar de manera crítica, lo que le ha permitido escoger y decidir, así como tener responsabilidades para consigo mismo y los demás. Ante estas implicaciones, es importante preguntarse ¿cuál será el resultado evolutivo del ser humano al supeditar su actividad intelectual al lenguaje icónico especialmente representado en los dispositivos móviles? Mi primera preocupación sería la implicación de lo...
Sabiduría en la distribución del tiempo

Sabiduría en la distribución del tiempo

Cerrar e iniciar ciclos, es una forma de saber administrar el tiempo y sincronizar nuestras vidas. Tiempo, esa palabra a la que en ocasiones le damos demasiada importancia, al grado de que controla totalmente nuestras vidas y entonces surge el mal del siglo: stress. No quiero decir con ello, que todo sea totalmente relajado y sin reglas, un plan u orden que nos permita lograr nuestras metas. Sin embargo, es necesario –de vez en vez- relajarnos y tener muy claro que si en un momento dado no salió como lo planeado, pues en realidad no pasa nada, tal vez no era el momento y sólo hay que esperar para que las cosas se den en perfecto orden divino. Otra consideración, es darle el orden de prioridad a nuestras actividades, en lo personal: Dios, familia y trabajo. Ordenar nuestra vida, créanme que traerá las bendiciones que necesitamos. En este sentido, hay que tomar lo bueno y lo mejor de las palabras, existe un dicho común que señala: “año de nones año de dones”, que significado podríamos darle en estos momentos, yo lo traduzco como la oportunidad de “crecer”. Requerimos tener la conciencia de que contamos con más de 300 días para iniciar los procesos de renovación que deseamos realizar en nuestra vida interna y externa. Fortalecer aquellas áreas en las que tenemos un potencial nato y tratar de transformar aquellas en las que existe una oportunidad de cambio para crecimiento personal, esto, es indispensable para lograr las metas...
De la preocupación a la acción

De la preocupación a la acción

De la preocupación a la acción Por Dalia Montoya Hernández “No puedo”, “¿Qué pasará?”, “¿Y si no queda bien?” Frases que podemos escuchar en ocasiones, ya sea por parte de conocidos o personas cercanas, hasta de nosotros mismos. La realidad es que todas ellas hablan de preocupación, de una o varias ideas que nos dan varias vueltas en la cabeza sin llegar a nada que nos ayude, también aportan al lado negativo: dolores de cabeza, espacio en nuestra mente que debería estar libre de todo ello para aportar e ir hacia adelante. Traer ideas dando vuelta por la cabeza no ayuda a nada que no sea deformarlas, nuestra mente es tan hábil que las modifica y transforma en un Frankenstein; sin forma. ¿Qué hacer? ¡Ocuparse! ¿Cómo? Si es una idea que se trae en la cabeza se escribe en papel, verá cuánto cambia todo. Si solo es la idea y no un plan: escriba y deseche, no hay que volver a leerlo porque sería similar a traerlo dando vueltas. ¿Es un plan? ¡Adelante! Hay que leerlo y revisar cómo –de forma realista- se puede llevar a buen término. Todo aquello que ocupa parte de nuestro “disco duro” debe ser tratado con respeto, para nosotros claro está, no nos aferremos a aquello que nos distrae y que no aporta; vamos a enfocarnos en la liberación de nuestros pensamientos para que se encaminen hacia la creatividad. Preocuparnos y no ocuparnos es lo equivalente a usar nuestra energía en distraernos negativamente ¿Quiere ver cristalizadas tus ideas? ¡Vamos escríbalo, dele forma o libere espacio para que entre lo nuevo!...
La rutina y la enfermedad

La rutina y la enfermedad

El cerebro humano es una máquina muy capaz, pero si siempre utilizamos las mismas conexiones para realizar nuestras actividades, esta rutina puede atrofiarlo y posteriormente traerle enfermedad. Para evitar que envejezca, necesitamos mantenerlo activo. El neurólogo Carlos Tejero, dice: “Tenemos que crear nuevas conexiones, abrirnos a nuevas vías, mirar de frente a los problemas nuevos y encontrar soluciones”. “Lo mejor para que nuestro cerebro funcione es combinar los ejercicios mentales con las sensaciones”. Creamos nuevos caminos cuando investigamos más allá de nuestras sensaciones. Si cuando olemos algo agradable, buscamos su origen; o cuando disfrutamos de un silencio alrededor, abrimos nuestros sentidos y exploramos nuestras percepciones. El daño “El ejercicio mental también cansa, pero es un cansancio positivo”, explica el doctor, mientras que la depresión, el estrés, la angustia, la preocupación intensa nos “intoxica y obsesiona” y eso “nos provoca falta de atención y concentración”. Cuando le damos entrada a la rutina, comenzamos a perder conexiones nerviosas en nuestro cerebro, ya que son caminos que dejan de usarse. Podemos ayudar a evitarlo, con actividad física y mental, como la lectura, cambiar algunas cosas de lugar como por ejemplo el bote de basura o los platos en casa. Resolver acertijos del tipo de adivinanzas o matemáticos. Los crucigramas son una excelente opción. Cambiar de ruta al ir al trabajo (escuela) y volver a casa; todas estas son actividades sencillas que mantienen joven y útil a nuestro cerebro, siempre aprendiendo y desarrollando. Como conclusión, podemos decir que las rutinas funcionan para hacer más sencillo nuestro trabajo, pero no debemos olvidar que lo sencillo nos evita los retos de seguir aprendiendo y descubriendo nuevos objetivos...
Puntualidad, el valor del tiempo

Puntualidad, el valor del tiempo

Ser puntual es tener la disciplina para estar a la hora acordada en algún lugar, y así cumplir con la obligación como lo es el trabajo, la escuela, una cita, etc. Detrás de ella existe organización y capacidad de planificación para realizar las diferentes tareas en tiempo y lugar. También constituye un valor al demostrar respeto por las demás personas y su tiempo. Una persona que es puntual, habla de su formalidad y de la templanza de su carácter; lo mismo que una persona impuntual lo que dice al llegar tarde es el poco respeto por el tiempo de los demás y la poca capacidad de organización al no poder cumplir con lo establecido y posteriormente al hacer de ello un hábito molesto para quienes padecen sus consecuencias. ¿Por qué debemos ser puntuales? Porque detrás de ello hay un trasfondo interesante, debemos descubrir las causas por las cuales nos cuesta trabajo ser puntuales, es acaso que nos falta interés en aquello que debemos hacer, o nos distraemos con tal facilidad que al final, el tiempo ha pasado y resulta casi imposible estar a tiempo en otro lugar. Al final de todo lo que cuenta es que se puede pagar un precio alto por ser impuntual, puede ser que un buen empleo se pierda por informalidad, o la amistad o relación con alguien que nos interese se desvanezca por la falta de respeto hacia esa persona y a su tiempo. Si queremos ser respetados al igual que nuestro tiempo, debemos ser respetuosos por igual con el tiempo de los demás, cultivemos entonces el valor de la puntualidad en cada uno de...
La comunicación persuasiva

La comunicación persuasiva

La persuasión es una herramienta de comunicación, que nos permite modificar las ideas e incluso la conducta de otras personas mediante el uso de técnicas racionales y emocionales. Las técnicas racionales pueden ser argumentos, lógica, análisis, etc. Las técnicas emocionales pueden ser la confianza, la imaginación, la publicidad, etc. La comunicación persuasiva es aquella que nos ayuda a comunicar las ideas que queremos transmitir, pero sobre todo nos ayuda a que el receptor acepte esas ideas tal y como queremos que lo haga, es decir, ayudamos a romper sus posibles barreras y generamos mayores posibilidades de que nuestras ideas sean aceptadas y compartidas. Este tipo de comunicación se utiliza mucho para vender productos, para ganar adeptos a una causa, e incluso para enamorar y agradar a las personas o a un cierto público. Es usada por políticos, famosos, psicólogos, vendedores, y quien quiera que desee convencer a alguien de alguna idea. Para ello se sincronizan tres cosas en la comunicación: el lenguaje verbal, el lenguaje no verbal y las emociones en juego. De este modo podemos influir en la aceptación de nuestras ideas y podemos lograr una mejor negociación, o conexión emocional entre dos personas, y con ello un buen vínculo. Esperamos que este artículo sea de utilidad para ustedes y que puedan hacer uso de diversas herramientas para tener una mejor calidad de vida y hacer frente a las situaciones diarias de la vida. Síganos en nuestra cuenta de twitter @ImaginaMXLab y en nuestro Fanpage de Facebook...